09/05/06

Casos y cosas


Mi tía abuela se levanta a las 8:30 AM todos los días, se lava con agua fría porque así se siente "fresquita". Para ella el agua caliente no da la misma sensación de limpieza... me la imagino como un pollo arrugadito, sacudiéndose y tiritando a la vez que se seca y se viste con "hartos" chalecos (dice que a medida que va sintiendo calor al moverse, se los va sacando de a uno) y empieza a hacer las cosas de la casa. Porque a sus casi 80 años dice que "todavía se la puede" y que no necesita a nadie, que está acostumbrada. Hay días que el discurso feminista de sus nietas y el dolor de sus huesos gastados la hace quejarse y reclamar contra su rutina diaria -me duelen las piernas, me canso- pero el "deber" autoimpuesto es más fuerte y al día siguiente otra vez vuelve a sus "quehaceres domésticos".

Esta señora es la misma que decía tener un corazón tan grande que le alcanzaba para cuatro novios. Así como lo ven, la misma que se reía de tanto asedio masculino y que finalmente eligió al que le parecía más "apropiado" dejando tres corazones en pedacitos, ahora, tiene que atender a un viejo mañoso que según sus propias palabras -no es capaz ni de pararse a buscar el salero cuando estamos en la mesa, hija por Dios- su príncipe encantado pasa el día entero en el sillón viendo tele o leyendo el diario, mientras ella corre de un lado para otro y satisface sus más mínimas necesidades. El almuerzo tiene que estar a la 1:00 PM en punto... él se sienta y espera que lo atiendan. De joven era lo mismo (podría pensarse que por ser viejito, pero no). No salen a comer juntos jamás, pero él si va todos los días al bar de la esquina a tomarse un "vinito", ella lo espera y si llega medio "desequilibrado" lo ayuda y lo acuesta, después le reclama a las hijas, las sobrinas y nietas sobre las gracias del caballero, aconsejando no caigamos en lo mismo... pero cuando alguna de sus nietas, de las que están casadas, llega en busca de sus sabios y experimentados años para obtener algún que otro consejillo, el discurso cambia radicalmente...

-mira hija, tienes que cuidar a tu esposo, hay que tenerles paciencia, si son como niños. Hay que respetarlos, así son las cosas nomás, así han sido siempre...-

... y pienso, mierda! hay que tener los ojos abiertos como platos, que al principio son todos dulces de miel... o será que he tenido suerte? a mí siempre me han tratado como a una princesita... aunque claro, yo jamás he estado casada, no es lo mismo...

Comentarios

Espero q los tiempos hayan cambiado, y que no terminemos como tu tia-abuela, q vaya teson que tiene q tener la mujer

Anotado por: Jara | 10/05/06

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