23/06/06
Pero madre...
Todos sabemos que existen diferentes tipos de madres y que cada uno tienen que lidiar con la suya. Muchas madres son superprotectoras, quisquillosas y “metomentodo” aunque este comportamiento suponga para el hijo una verdadera tortura diaria.
Tu madre te manipula?
Existen familias tan absorbentes que los miembros no se atreven a opinar o a llevar la contraria, se dejan llevar por las intenciones de una madre o un padre excesivamente manipulador que lleva al resto de la familia por donde quiere.
Cuando somos pequeños esto va de maravilla y la madre consigue todos sus objetivos: el niño saca buenas notas, es educado, etc... Todo gracias a la manipulación de la madre que responsabiliza al hijo de que él se encuentre contento o triste.
Algunas frases típicas
No nos damos cuenta pero muchas de nuestras madres utilizan frases tan típicas como “que disgustos me das”, “vas a acabar conmigo”, “por tu culpa estoy sufriendo”. No cabe duda que estas frases son utilizadas con ánimo de que el hijo cambie alguna actitud que la madre desaprueba, pero el efecto en el hijo es una sensación de culpabilidad, como si él fuera el culpable de que la madre esté contenta o no. “Si te portas bien estoy contenta, si te portas mal estoy triste”.
Aunque es normal que la madre se preocupe, no puede responsabilizar al hijo de su estado de ánimo. Cada uno tenemos el ánimo que nosotros queremos, si estoy triste tendré que ocuparme de no estarlo y mejorar por mi cuenta, sin echar la culpa a nadie, es mi problema.
Las emociones son de cada uno y nadie es responsable de mis emociones salvo yo.
Un prototipo de madre
Las madres manipuladoras se caracterizan por querer que el hijo siga las normas que ella tiene estrictas en su mente y cada vez que el hijo se salga de la norma será recriminado con culpabilizaciones, críticas o comentarios sarcásticos. Atacan la forma de ser o actuar de los hijos, su forma de vestir o los amigos con los que van.
Cualquier iniciativa es llevada a una crítica exhaustiva y se sacan a relucir los errores cometidos en el pasado, intentando disuadirles de sus nuevas ideas.
Distintas relaciones familiares
Podemos encontrarnos relaciones familiares muy variopintas; desde que el hijo que consiente y acata las órdenes con tal de tener a la madre contenta, así nunca conseguirá lo que realmente quiere y se llenará de rabia por no atreverse a enfrentarse. Otros se enfrentarán duramente con su progenitor y la batalla diaria en la casa será habitual. Ambas partes se volverán quisquillosas y saltarán a la mínima, se pierde la comunicación y la madre cada vez está menos informado de las hazañas del hijo. Si siempre eres criticado acabas por callar y no dar más información que pueda servir para una nueva crítica.
Por otro lado estarán los hijos que intentan convencer a su madre de sus ideas y que no transigen con las imposiciones. La relación es más fluida, ninguno de los dos cede pero al menos quedan claras las posturas. A pesar de que se defienden las ideas, se sufre por no sentirse apoyado en ningún proyecto y se genera malestar ante cualquier nuevo reto: “otra vez a discutir durante días “.
No olvidemos que los hijos siempre, por norma, van a buscar la aprobación de sus mayores y que cuando encuentran a un padre demasiado exigente o que nunca aprueba sus ideas se sentirán poco valorados y queridos, la autoestima se resentirá y la seguridad en si mismos decaerá. El miedo a la crítica les hará sentirse pasivos ante los nuevos retos y fracasarán a menudo por la falta de estimulación.
Prometo no olvidar esto, si algún día llego a ser madre... ;)
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