13/04/06

Te robaría un beso


Te robaría un beso
Agazapada en un rincón travieso
Del espacio en el que habitas
Con los ojos cerrados
Me guiaría tu aliento acelerado
Descansando en tus pasos
Sólo sería un segundo perdido aislado

Para ti, para mí sin manos
Ni gestos de más
Sólo un beso furtivo pausado
Sin quédate un poco más

Con todo por perder, y todo por ganar
Hacerte sonreír o tal vez enfadar
Soy sólo lo que ves
No hay nada mas detrás
Hace tiempo que entendí
Que hay cosas que no se piden
Se roban y nada más

Por eso...

Te robaría un beso
En el justo momento en que, no mirases
Tal vez me arriesgase a no disimular
Midiendo la distancia
Sujeta a la ignorancia de qué pasara
Aun a riesgo de que esto parezca
un tratado de cómo robar...

TIZA

11/04/06

Te queda claro...


YA NO TE AMO….

… MENTIRÍA DICIENDOTE QUE,
QUE TODAVÍA TE QUIERO COMO SIEMPRE TE QUISE,
TENGO LA CERTEZA,
QUE NADA FUE EN VANO,
SIENTO DENTRO DE MÍ QUE,
TÚ NO SIGNIFICAS NADA,
NO PODRÍA DECIR JAMÁS QUE,
ALIMENTO UN GRAN AMOR,
SIENTO CADA VEZ MÁS QUE…
YA TE OLVIDÉ!
Y JAMÁS USARÉ LA FRASE…
YO TE AMO!
LO SIENTO… PERO DEBO DECIR LA VERDAD!

(Ahora léelo de abajo para arriba)

10/04/06

Pies pequeños


Me gusta llamar la atención, en mi profesión es una ventaja siempre y cuando sepas hacerlo de manera elegante y casual... una geisha de estos tiempos no es igual a las que existieron hasta la segunda guerra mundial, los hombres japoneses ya no se entretienen solamente con escuchar el shamisen y observar las delicadas danzas con los abanicos, los hombres japoneses modernos esperan algo más movido de sus visitas a las casa de té, y es así como hemos tenido que occidentalizar nuestras artes y por ejemplo, hacernos expertas del karaoke.

Mi madre es japonesa y mi padre portugués, eso me dio mucha libertad en mi manera de pensar y de actuar durante el tiempo que viví con ellos, así también fue de gran extrañeza para mi familia el momento en que les comuniqué mi idea de convertirme en geisha, lo lógico habría sido que eligiera una carrera y fuera a la universidad, pero las artes tradicionales siempre me llamaron la atención, tal vez por el hecho de sentirme mitad extranjera en mi propio país, lo que me hizo valorar las costumbres y tradiciones de una manera particularmente extraña entre las chicas de mi edad. Por otro lado el trabajar como geisha me da la libertad económica necesaria que me permite vivir sin dar explicaciones a nadie de lo que hago. A diferencia de lo que se cree en occidente, las geishas hace mucho tiempo que dejamos de ser las criaturas sumisas y sometidas que no podían hacer nada sin el consentimiento de nuestra okiya, una geisha de estos tiempos, si es la mejor, puede darse el lujo de trabajar unas cuantas veces a la semana, cobrar un dineral por cada hora de compañía, tener novio (si así lo desea), verlo cuando a ella le parezca y vivir en un departamento cómodo en el centro de Tokyo, además de solventar gastos propios de nuestra profesión y lujos que toda geisha de nivel debe tener o acostumbrarse, si ese no es su estilo.

Por lo general ser encantadora y extrovertida atrae y gusta mucho a los hombres de Japón (ellos aparentan lo contrario), a los que son igual que tú los motiva a tenerte como compañera de fiesta como amigo, y si eres su tipo como novia, y por otro lado a los más tímidos y tranquilitos les fascina, y te investigan como una criatura extraña... ruidosa, pero peligrosamente deliciosa...

En occidente se pensaba que geisha y prostituta eran lo mismo, ahora gracias a que se viaja más y la televisión ha mostrado muchos documentales sobre nuestro aprendizaje y lo que hacemos en las casas de té, esa imagen ha cambiado un poco... que si tenemos sexo? claro, pero de la misma manera que lo tendría cualquier chica de occidente, con la diferencia que si el cliente nos gusta y lo elegimos para una aventura, no sólo pasamos una noche o varias de agradable compañía, sino que somos tratadas con respeto e innumerables atenciones, nos invitan a lujosos restaurantes, nos hacen regalos de categoría y además (en el caso que sean casados) se sienten orgullosos de mostrarse con nosotras. En Japón es socialmente aceptado por la esposa que su marido tenga aventuras por ahí, e incluso, si es con una geisha, se considera como un honor...

Historias de Asumi