17/07/06

Miento, siempre miento

medium_Nostalgia_20III.jpg

Una vez tuve 15 y creía en el amor romántico, dulzón y perfecto, ése para siempre. Estaba segura que había encontrado el príncipe de cuentos que nos despierta con un beso para que nosotras, las suaves y frágiles mujeres podamos ser eternamente felices... si me hubieran querido tanto como yo lo hacía o no hubiera sido tan ingenuamente imaginativa en mi niñez, tal vez, no sería tan trancada y esquiva...

... 10 años después me lleno la boca predicando que soy una mujer moderna, que no necesito de un hombre que me cuide ni me proteja, que puedo sola y que jamás perderé mi libertad ni emocional ni económica... y después de todo ese discurso feminista, cuando quedo sola en mi pieza, me doy cuenta que siempre miento... sólo es una defensa, una cobarde manera de mantenerme a salvo de las dependencias afectivas, el miedo verdadero es querer tanto que me duela, el miedo al desapego hace que no me apegue a nadie, no soy superpoderosa, aunque me gustaría serlo... Una vez amé mucho a alguien, me enamoré como sólo nos enamoramos a los 15, me sentía tan privilegiada de que el objeto de mis amores se fijara en mí, que no dudaba en humillarme y perdonar todos los desprecios que me hacía, justificaba todas y cada una de sus faltas, y me culpaba a mi misma por no ser lo suficientemente buena para mantenerlo interesado en mí y provocar que mirara pa otros lados y me dejara sola la mayoría de las veces...

... con el tiempo me puse a la defensiva, y de tanto autoconvencerme que no debía pedir más porque lo iba a aburrir, no encontré mejor solución que tratar con todas mis fuerzas de que no me importara. Tanto empeño le puse, que terminé por convencerme, los papeles cambiaron, y la mala empecé a ser yo (aunque ya no éramos adolescentes y el jueguito era cada vez más dañino)... algo que podría haber sido, al final no fue, e independiente de los sentimientos involucrados, la derrota se siente igual... el fracaso de algo que se daba por real, una castillo de arena equilibrado en copas finas, tan perfecto, pero tan frágil e imposible, que tarde o temprano se iba a desmoronar...

... no hice nada por proteger el castillo de la ruina, todo lo contrario, en un abrir y cerrar de ojos provoqué un huracán que dejó muchos heridos en el camino, cerré los ojos, tomé aire, y porfiada como soy, me di valor para empezar un nuevo amor, y otra vez me creí la protagonista de un cuento... otra vez el amor dulzón y romántico, ése que nos hace soñar despiertos y nos despierta en sueños... a los 26 seguía pensando como de 15...

... y ahora a mis casi 27, me doy cuenta por fin, que los amores de cuento no existen, y aunque toda mi vida he estado en pareja y esa defensa "enferminista" se veía aparentemente injustificada, para mí tiene mucho sentido, porque ahora sé que mientras no logre superar el miedo a amar sin esperar nada, nunca voy a poder ser pareja de alguien, sólo compañía, porque ese maldito "hacer que no me afecte" hace que mi cerebro se paralice cuando se da cuenta que los sentimientos le van ganando terreno... insisto, a mis casi 27, no soy capaz de decir que no quiero casarme no por mantener mi independencia (matrimonio e independencia no tienen por qué ser excluyentes), sino porque la separación sería terrible, porque tengo horror al abandono, ése que de alguna forma u otra, me persigue de chica, y que al final siempre gana. Maldito abandono... y otra vez me escondo detrás de esa indiferencia que me nubla y que congela hasta lo que siento...

... no lo digo, pero por lo menos lo puedo escribir...

14/07/06

Sálvame

medium_salvame.png

08/07/06

Jamais vu

medium_opuestos2.jpg

Ayer hablé con mi ex, que sensación tan extraña... al principio una mezcla de nostalgia y un montón de recuerdos confusos colapsaron mis neuronas, al rato me parecía estar hablando con un desconocido, somos muy distintos y no lo digo en que tenemos características propias de carácter o personalidad que nos hace diferentes, que eso es normal y pasa siempre, sino que somos opuestos en cosas de fondo, la manera de ver la vida que tiene cada uno es incompatible con la del otro, increible que en diez años no me diera cuenta... lo bueno; que logramos establecer una conversación normal, con un aire juguetón que todavía me tiene sorprendida, algo así como un "no te amo, pero te tengo mucho cariño y lo pasé muy bien contigo en su momento"... nos despedimos con un: "me alegro mucho que estés muy bien, en serio, y cuidate millones en tu nueva vida, ojalá nos veamos algún día...", bueno y el infaltable "saludos a tu familia"... que fue tanto tiempo juntos...