18/05/06

Me quiere, no me quiere


No hay nada más desesperante que alguien que no sabe lo que quiere...
uno nunca sabe a qué atenerse, y menos aun, qué decidir y hacer...
y sin embargo, alguien así, es un desafío imposible de ignorar...

12/05/06

Enamorada/o yo?


El enamoramiento es un estado de ánimo, un desencadenante de la experiencia amorosa. Dicha experiencia puede ser compartida o no por la otra persona; si esta responde a nuestro deseo amoroso, es la vivencia del éxtasis, la magia.

La persona enamorada puede sentir sensaciones de frío, calor, tener taquicardia, ponerse a temblar, enrojecer ante la presencia de la persona amada o con solo oír su nombre. Se vive con gran intensidad, pero también con gran inseguridad, llegando a sentir desde la alegría más absoluta a la tristeza más profunda por el miedo al abandono del ser amado.

El pensamiento se convierte en obsesivo, "...no puedo dejar de pensar en el/ella..." Se está pendiente de una palabra suya de afecto, de una sonrisa, una mirada, una llamada de teléfono..., para asegurarnos de que existe una correspondencia.

El comportamiento es compulsivo: impulso de frecuentar los lugares por donde pasa, hablar continuamente de el/ella, de sus características físicas, de su personalidad... Nos sentimos totalmente seducidos por esa persona, todo cuanto hace o dice es maravilloso. Tiene gracia, es inteligente, valor, honradez, coherencia...

El enamoramiento puede manifestarse bruscamente -es el flechazo- o como la transformación de una relación que se inició como amistosa.

Cuando estamos enamorados/as, se desea estar el máximo posible del tiempo con la persona amada, incorporarlo a nuestro mundo, a nuestra vida. Se busca contacto a través de la piel, la mirada, se busca su proximidad, sentir su energía.

Todo cuanto hace o dice nos parece hermoso, no tiene defectos, incluso no entendemos como alguien puede verle alguno, incluso si vemos algo que en otras personas sería negativo, en el ser amado no tiene importancia. En este período se altera nuestra manera de vivir el tiempo y el espacio, no existe otra realidad que el ser amado. El tiempo parece muy corto en su presencia y muy largo en su ausencia.

Enamorarse produce placer, nos volvemos más receptivos con todos los sentidos: somos capaces de detectar sútiles cambios de voz, de la mirada, del gesto, nos permitimos también sentir más las emociones y todo nuestro organismo se revitaliza...

09/05/06

Casos y cosas


Mi tía abuela se levanta a las 8:30 AM todos los días, se lava con agua fría porque así se siente "fresquita". Para ella el agua caliente no da la misma sensación de limpieza... me la imagino como un pollo arrugadito, sacudiéndose y tiritando a la vez que se seca y se viste con "hartos" chalecos (dice que a medida que va sintiendo calor al moverse, se los va sacando de a uno) y empieza a hacer las cosas de la casa. Porque a sus casi 80 años dice que "todavía se la puede" y que no necesita a nadie, que está acostumbrada. Hay días que el discurso feminista de sus nietas y el dolor de sus huesos gastados la hace quejarse y reclamar contra su rutina diaria -me duelen las piernas, me canso- pero el "deber" autoimpuesto es más fuerte y al día siguiente otra vez vuelve a sus "quehaceres domésticos".

Esta señora es la misma que decía tener un corazón tan grande que le alcanzaba para cuatro novios. Así como lo ven, la misma que se reía de tanto asedio masculino y que finalmente eligió al que le parecía más "apropiado" dejando tres corazones en pedacitos, ahora, tiene que atender a un viejo mañoso que según sus propias palabras -no es capaz ni de pararse a buscar el salero cuando estamos en la mesa, hija por Dios- su príncipe encantado pasa el día entero en el sillón viendo tele o leyendo el diario, mientras ella corre de un lado para otro y satisface sus más mínimas necesidades. El almuerzo tiene que estar a la 1:00 PM en punto... él se sienta y espera que lo atiendan. De joven era lo mismo (podría pensarse que por ser viejito, pero no). No salen a comer juntos jamás, pero él si va todos los días al bar de la esquina a tomarse un "vinito", ella lo espera y si llega medio "desequilibrado" lo ayuda y lo acuesta, después le reclama a las hijas, las sobrinas y nietas sobre las gracias del caballero, aconsejando no caigamos en lo mismo... pero cuando alguna de sus nietas, de las que están casadas, llega en busca de sus sabios y experimentados años para obtener algún que otro consejillo, el discurso cambia radicalmente...

-mira hija, tienes que cuidar a tu esposo, hay que tenerles paciencia, si son como niños. Hay que respetarlos, así son las cosas nomás, así han sido siempre...-

... y pienso, mierda! hay que tener los ojos abiertos como platos, que al principio son todos dulces de miel... o será que he tenido suerte? a mí siempre me han tratado como a una princesita... aunque claro, yo jamás he estado casada, no es lo mismo...